1957, 50's, Discos, Música, Rock and Roll

Chuck Berry – "After School Sessions"

 La paternidad del Rock and Roll. Espinoso asunto. Mientras -casi- todos le niegan la titularidad del género a su majestad Elvis Presley y creen conveniente echar la vista un poco atrás, hacia terrenos más R&B, más negroides (soliendo dejarse por el camino a un WASP del calibre de Bill Haley) Otros ponen boca arriba las cartas de su snobismo, tirando de la madeja hasta llevarnos a títulos al que atribuirle la categoría de piedra fundacional, caso del “Rocket 88” de Jackie Brenston & His Delta Cats. No me extrañaría nada que, de seguir esta corriente, alguien le otorgue un día de estos el status de pionero a un desdichado bluesmen de los años 20’s o, mejor aún, a algún empleado en el sector algodonero del siglo XIX. Yo, quizás pecando de obvio, considero a Chuck Berry, por su obra y posterior influencia, como el genuino father of invention. ¿Por qué?

 Se me ocurren varias razones. Desde la instauración de la guitarra eléctrica como base inamovible del tinglado hasta su intrépido maridaje estilístico, harto más meritorio en una época jalonada por las desigualdades raciales, sumando Blues, R&B y Country al servicio de unas canciones frescas, inmediatas y rebosantes de ritmo. Su influencia, además, puede rastrearse en casi cualquier generación musical posterior, ya sea en los primeros destellos de la British Invasion, en el trabajo de formaciones como The Animals, Beatles o los Stones, la posterior mutación en Hard Rock oficiada por músicos como Jimmy Page y Jeff Beck, AC/DC, guitarristas punk enamorados de épocas pretéritas como Johnny Thunders… La lista, como veís, sería tan larga de enumerar como insgine es la obra de los citados.

 Pese a no contener el archiconocido e hiperversionado “Johnny B. Goode”, el primer largo de Chuck Berry es toda una demostración de poderío y una buena muestra del sonido que cultivó la factoría Chess  en su vertiente más cruda. Asimismo, y a qué negarlo, contiene algunos de mis temas favoritos de este tipo.
El LP abre fuerte con “School Day (Ring Ring Goes The Bell)”, un corte que pone sobre el tapete algunas de las constantes de “After School Sessions”, a saber: Riffs adictivos, sonido áspero y un acompañamiento sobrio para el total lucimiento de Chuck y su Gibson ES 335. Además, contiene uno de los elementos que sirve para encumbrarlo como padrino del género: la temática teenager y de evasión de sus canciones. Tras la instrumental “Deep Feeling” viene otro de los puntales de su cancionero, “Too Much Monkey Business”, un corte vacilón, puro Chuck Berry. “Wee Wee Hours” y “Roly Poly” dejan al descubierto la cara más bluesy de nuestro hombre y la contenida “No Money Down” da paso a otro himno indeleble, “Brown Eyed Handsome Man”, con una de esas letras marca de la casa, aunando socarronería con imágenes fácilmente reconocibles y referentes populares. La resultona “Berry Pickin” precede a lo más cercano a una balada que podemos encontrar entre los surcos de “After School Sessions”, que no es otra que “Together (We’ll Always Be)”, una canción que suena a Everly Brothers en noir con la dosis justa de azúcar. Una joya oculta, qué duda cabe.

 “Havana Moon”. Esta canción merece mención aparte. Creo que es mi favorita de Chuck Berry: Que sensación de peligro contenido, de sucinta sensualidad, de pura jungle music consigue tan sólo con su voz, un riff hipnótico y una línea de bajo apenas apreciable. Lo más Bo Diddley que jamás haya grabado. “Down Bound Train” es otra de esas canciones encuadrables en la cara oscura de Berry, o la que menos prensa se le ha dado, un tema definitivamente más cerca de los cánones del Country&Western que de los del Blues. El disco cierra con “Drifting Heart”, una canción melódica, con un regusto marcadamente latino y un aire misterioso con el que pone un broche delicioso al redondo.

 Resulta paradójica la salud que vive el legado de los arquitectos del Rock and Roll. Por un lado, parte de su cancionero, sus singles, son prácticamente de dominio popular, lo que no quita que, por otro lado, haya una desidia casi total en lo que a conocimiento de su obra, sus discos, se refiere. Chuck Berry, lamentablemente, no constituye una excepción a esta regla, siendo mayoritariamente conocido por un par de canciones frente a una obra colosal, máxime en sus primeros años. Ha pasado más de medio siglo desde la edición de “After School Sessions”  y, por increíble que parezca, el disco sigue conservando intacto su poder, sus riffs, su actitud. En una palabra: Sigue teniéndolo.

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7 comentarios en “Chuck Berry – "After School Sessions"

  1. hombre la paternidad del rnr, ni puta idea, ya hay gente que se entretiene haciendo arboles genealogicos, pero lo que esta claro y estoy de acuerdo contigo, es que todo el rock de las ultimas 4 decadas le debe muchisimo a Berry, a su forma de tocar, de moverse y de entender el cotarro.

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  2. Las cuestiones de paternidad siempre son más proclives al conflicto. Otra cosa bien distinta y más clara sería la maternidad. Bueno, en serio, yo creo que la cosa está entre Haley, Presley y Berry. Elvis sería el estallido que provocó la popularidad del rock&roll, Chuck le dió identidad, personalidad y un camino que seguir, pero Bill se adelantó en el tiempo aunque fuera de forma casual porque los primeros indicios de delirante rebeldía fueron sus primeros éxitos. Justo creo darle ese honor, pero vamos, en un momento dado todo es relativo.
    En cuanto al análisis del primer álbum de Chuck Berry me parece perfecto en su totalidad. Saludos.

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  3. Hey, my blog n' roll brothas!

    * Nortwinds, hay gente que se entretiene, y demasiado, con eso de los árboles genealógicos. Con decirte que conocí a un tipo que decía que el primer rocker era Robert Johnson… jajaja

    * Johnny, claro que la maternidad está más clara! Wanda Jackson… espera, que también está Janis Martin… mmm, mejor lo dejamos estar. Suscribo los avances tanto en música como en actitud que le atribuyes a Berry.

    * Gonzalo, gracias por tus halagos, sólo decirte que tus artículos también rockean mil! Por cierto, grandiosa linea sagrada la tuya, la de horas que habré bailado a su ritmo…

    Rock On!

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  4. Yo creo que todo empezó en Halley pero Berry ha sido el guitarrista más influyente de la historia del rock, no me cabe duda. Cierto que no se profundiza en los discos, yo soy el primero que tiene que hacer los deberes con Chuck Berry y otros tantos.

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