80's, Discos, Dogs D'Amour, Hard Rock, Música

The Dogs D’Amour – "Errol Flynn"

 Especialmente cuesta arriba se me hace elegir un sólo disco de entre los editados por los ingleses. Los factores son varios, de diversa catadura y profundidad: Por un lado, objetivamente, el común denominador de su obra raya a gran altura, especialmente en los -sus- dorados 80’s , pero también en la década posterior e incluso su disco de reunión, “Happy Ever After”, es más que notable. Por otro, y ya en el terreno de lo subjetivo, son una de las bandas de mi vida y me hacen perder el criterio, pondría a su maquetero y guarrísimo debut, “The State I’m In” a la altura de cualquier obra maestra que os ronde la cabeza. Asimismo, obsérvese que el nombre de su cantante, Tyla, es el mío en estas lides virtuales (y hasta en alguna física y tangible, imagínenese)

 Finalmente, y tras ardua reflexión interna, concluyo que “Errol Flynn”puede que sea, no sé si la mejor (“In The Dynamite Jet Saloon” y “More Unchartered Heights Of Disgrace” pesan. Mucho) pero si la obra más representativa del sonido y la idiosincrasia de los perros del amor.

 La banda había surgido unos años antes y, tras unos tiempos convulsos de idas y venidas habían conseguido consolidarse, aún de una manera precaria y underground en la escena. Pese a que por su imagen y actitud fueron metidos no pocas veces, y de manera errónea, en el saco del Sleazy Angelino, su apuesta transitaba por otros derroteros bien distintos.

 Empapados de decadentismo beat vía Bukowski (A cuyo texto, “Love Is A Dog From Hell” deben el nombre) y de una actitud etílica y romántica que los emparentaba con los Faces, amén de un indiscutible poso melancólico, pero con mordiente a la usanza de sus admirados Thin Lizzy, la banda de Tyla derrochaba clasicismo y fijaba la vista en los 70’s, sin renunciar al Hard Rock que por aquellos años dominaba el mundo.

 “Errol Flynn” supuso, en cierto modo, la culminación y el canto de cisne del sonido de la formación más laureada de The Dogs D’Amour, ya sabéis: Tyla acompañado de los carismáticos Jo Dog, Steve James y Bam. El disco abre con uno de los mejores temas jamás escritos por la banda, “Drunk Like Me”, un Rock and Roll chulesco y melancólico, con Tyla dejándose su rasposa voz en una de esas letras, tan de la banda, sobre beautifuls losers con unas copas de más. Colosal apertura a la que le sigue “Goddess From The Gutter” un tema que, pese al poco predicamento que tuvo en la vida en directo de la banda, era más que notable. “Hurricane” posee un aura, no sé si por la producción, que la emparenta con el sonido pretérito de la banda, más ochentero, sí, pero también más volcado a tesituras acústicas.

 “Satellite Kid” fue el single del álbum y, pese a que me parece de lo más granado de su cancionero, yo habría escogido el tema título, “Errol Flynn”, para semejante cometido: Una joya acústica de poco más de dos minutos, con constantes referencias a las estrellas masculinas del viejo Hollywood trufadas en sus versos, con unos coros a lo cowboy arropando a un Tyla poseído, intercambiando a placer todos los registros de los que hacía gala. La guitarrera “Planetary Pied Piper” da paso a otro de los clásicos incontestables de la banda, “Princess Valium”, con sus toneladas de melancolía a cuestas y su sabor acústico y desganado.

 Tras la correcta “Dog’s Hair” viene otro de los highlights del álbum, que no es otro que “Trail Of Tears”, que quizás fue elegido como segundo single al ser visto como una potencial power ballad de las que copaban la MTV en la época. Nada más lejos, ni por sonido ni por hondura. Tampoco es balada, pese a su título, “Ballad Of Jack”, un Rock and Roll vacilón y borrachuzo de regusto acústico que nos trae a la cabeza a los Stones del “Sticky Fingers”, o, por citar a un referente coetáneo en el tiempo, The Georgia Satellites. “The Prettiest Girl In The World” tiene un toque pop y happy que hace que sea de mis preferidas del disco. En “Girl Behind The Glass” se marcan un tema que, desde el título -chicas y vasos- es puro Dogs y en la magnífica “Things Seem To Go Wrong”,  retoman su faceta derrotista, siendo, de paso sea dicho, una de las mejores y más olvidadas canciones del grupo. La potente “Baby Glass” cierra el LP a ritmo de Hard Rock cazallero y pasado de vueltas.

 Alguien dejó dicho que la melancolía es la alegría de la tristeza. Tomando en consideración estas palabras podemos afirmar que “Errol Flynn” es un delicioso ejercicio de Rock And Roll melancólico, cuyos surcos abundan en historias fallidas, corazones rotos y perdedores, pero sin caer por ello en el lloriqueo y otras actitudes execrables. En cierto modo, podemos decir de la música que encierra lo mismo que de la banda que la creó -que jamás consiguió despegar del todo, y cuya popularidad, a partir de aquí, descendió paulatinamente-: Perdedores, pero con clase.

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5 comentarios en “The Dogs D’Amour – "Errol Flynn"

  1. Hey, brothas!

    – Nortwinds, lógico y razonable que tengas en gran estima el “Dynamite Jet Saloon”, lo que pasa es que mi primer contacto con estos tipos fue la canción “Errol Flynn” y claro, eso marca.

    – Gonzalo,¿No te rockean los Dogs? En mi caso siempre los he tenido en mi top particular! Muchas gracias por los elogios, máxime viniendo de alguien con un estilo como el tuyo.

    Rock On!

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  2. Hey Johnny!

    Si, algo leí acerca de que hubo algún problemilla con los herederos del viciosón de Errol Flynn, ya ves, que la canción se limitaba a mentarlo, que si entrase en detalles de su biografía… jeje.

    Rock-On!

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