70's, Bruce Springsteen And The E Street Band, Discos, Música, Rock and Roll

Bruce Springsteen & The E Street Band – "Born To Run"

Existen pocos personajes tan denostados cómo Bruce Springsteen. “¿Cóooooooomo?” Habrá exclamado más de uno: Si el tipo llena estadios por doquier, goza de una legión de seguidores que bebe los vientos por él y es considerado, pese a haber empezado una década después que ellos, tan clásico y relevante como un Dylan o unos Stones. Entonces, ¿De qué diablos estoy hablando?

 Pues de que basta darse un garbeo por las lides -tangibles o virtuales, tanto da- del rockerío más supuestamente auténtico, ese aborrecible término, para constatar que el de Nueva Jersey no tiene lo que se dice mucho crédito, pese a haber sido, a lo largo de cuatro décadas, una verdadera bestia del Rock and Roll. El porque, para mí un misterio: Qué gente que se dedica a encumbrar verdaderas medianías se ponga exquisita de repente y se tire de los pelos y le hiciera la cruz al Boss a partir de discos cómo “Tunnel Of Love” o “Lucky Town”, que le otorguen la vitola de “auténtico”, seguimos a vueltas con el adjetivo, a tipos que, honestamente, no le llegan ni al tacón de la bota…. La lista de despropósitos es larga. Que más da que nuestro hombre hilase, en el lapso de cinco años, tres verdaderas obras maestras del género, las que van de éste “Born To Run” al “The River”, que se haya mantenido siempre fiel a sí mismo, regalando verdaderos hit singles que lo habrían cubierto de oro y no dudando en grabar verdaderas rodajas de Country Folk maquetero y sombrío contraviniendo lo que todos esperaban de él. Y sobre, todo, que más da que el tipo haga shows de casi cuatro horas a píñón fijo, sin fláccido desarrollos instrumentales, ni forraje. Nada de eso importa al detractor profesional de Springsteen, que, eso sí, no dudará en dedicar chanzas de todo tipo al último songwriter coñazo de turno.

 En “Born To Run”, se ha dicho mil veces, Bruce pretendía aunar la lírica de Dylan, el dramatismo de Roy Orbison y el wall of sound de Phil Spector. Una fórmula de altura para la que sin duda era su apuesta más ambiciosa hasta la fecha. Cabe recordar que antes de la edición de éste disco Bruce Springsteen era visto cómo poco menos que un trasunto fallido de Bob Dylan, cuyos dos discos de estudio, pese a contener un puñado de clásicos en potencia, habían pasado completamente desapercibidos. Así pues, en éste álbum la suerte estaba echada, y de su acogida dependería, colegimos, la permanencia de nuestro hombre en el negocio de la música.

En cierto modo, el espíritu de “Born To Run”, ahí radica su complejidad, es tan musical cómo cinematográfico. Entronca con la pretensión de vindicar el R’n’R más inmediato de antaño, compartida por vecinos cómo The Dictators o los Ramones, pero también lo hace con la obra de, pongamos, un Scorsesse, con sus temáticas preñadas de épica cotidiana y redención callejera, sus luminosos parpadeando en la noche y el recuerdo de un pasado mejor, y seguramente idealizado, sobrevolando la acción. Todo eso y mucho más condensa la canción inicial, “Thunder Road”, un tema a flor de piel, entre la autodeclaración de principios (“Well i got this guitar, and i learned how to make it talk”) y la pretensión anunciada de huir de esa ciudad “llena de perdedores”.

Y es que, pese a que todo el mundo suele citar a su sucesor, “Darkness In The Edge Of Town” cómo el disco en el que Springsteen “perdió la inocencia” y ofreció su primera ración de material con sabor amargo, lo cierto es que “Born To Run” transmite una innegable sensación agridulce, de post-adolescente que se aferra a sus vinilos de los Beach Boys y las Ronettes para afrontar las hechuras de una recién conquistada vida adulta que se le presenta de lo más angosta, de ensoñaciones interrumpidas por la sirena de la fábrica y de romper con todo y huir. Si hay un concepto en el que éste disco abunda, desde su mismo tema-título, es en el de huir.

 “Tenth Avenue Freeze-Out” suena a Soul vacilón y patillero, con su genuina sección de viento, apropiada para un tema en el que Springsteen viene a relatar cómo conoció al triste y recientemente desparecido Clarence Clemons, su verdadera mano derecha, con permiso de Little Steven. “Night” rezuma barroquismo con traje rockandroller y da paso a otra de las cimas del redondo, “Backstreets”. Otro de esos temas que encaja en el concepto del disco, sobre el choque del idealismo juvenil con el frío cemento de la realidad: Demoledor.

 “Born To Run” abunda en el concepto de huir, en pos de un lugar dónde poder vivir, en el sentido más amplio del término, aunque todo apunte a que ese peregrinar no tendrá fin y será un vagar perpetuo. En el plano sonoro, Rock de muchos quilates, repleto de capas de sonido y con la banda funcionando con la precisión de un reloj suizo. “She’s The One” descubre la vena más Buddy Holly de nuestro hombre, mientras que “Meeting Across The River” muestra su faceta más preciosista. Como colofón, “Jungleland”, epopeya callejera bajo un cartel de Exxon, un corte sencillamente soberbio.

No creo exagerar al decir que el período ’75-’80, fue el que aquilató a Bruce Springsteen como artista, intérprete y, lo más revelador, compositor. Con “Born To Run” mostró sus cartas, tras la gesta de “Darkness In The Edge Of Town“, resultó invencible y en “The River”  no hizo otra cosa que asentar su valía. Sólo por esas tres muestras de poder ya merece su lugar de honor en nuestra historia, pero, afortunadamente, hubo más. Mucho más.

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7 comentarios en “Bruce Springsteen & The E Street Band – "Born To Run"

  1. Espléndida entrada, Tyla, aunque yo también considero esenciales los dos primero discos del Boss. A Springsteen lo han denostado entre los puritas del rock sus seguidores y el éxito, algo que desde el punto de vista del análisis de una obra carece de sentido. Obviamente, y ya lo hemos hablado, tú vas a un concierto de los Stones o de AC/DC, y habrá un montón de tarugos a quienes los nombres de Chuck Berry o los Animals, con suerte, les suenen. No sólo eso, tampoco conocerán la discografía del grupo al que han ido a ver en directo. Eso mismo sucede con Springsteen, pero estoy casi seguro que si éste hubiera vendido lo mismo que Pink Fairies o Sonics (es decir, poco), hablarían maravillas de “Born To Run”, álbum magnífico donde los haya. El problema es que en el mundo del rock (no pasa casi en el del jazz) hay muchos condicionantes extramusicales que causan vergüenza ajena y son totalmente infantiles. ¿Qué pasa si te gustan Roxy Music, los Damned, Deep Purple, Stray Cats y Sonic Youth, por ejemplo? Te gustarán o no por una serie de razones que habrá que exponer, pero no se podrá hablar de que vendieron más o menos o no son de mi tribu. ¡Si hasta mi hijo Aitor, que tiene tres años, se da cuenta de que eso son chorradas!

    Pero la culpa también la tienen los artistas y lo que venido siendo históricamente el negocio del rock. Añado una reflexión de Sánchez Ferlosio al respecto, que quizá se sale un poco de lo que tú comentas, Tyla, pero que creo relacionada y muy iluminadora: “Lo que el roquero expende como mercancía es, mucho más que su obra, su persona. Por eso el interés del público por ésta trasciende mucho más allá del espectáculo; la fascinación de su persona, suscitada a través del espectáculo, logra extender el interés del público hacia ella a todas la circunstancias y vida y milagros que puedan afectarle como protagonista, hasta el extremo de que, mucho más que de un comercio artístico, puede hablarse de la comercialización total de una persona”.

    Saludos.

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  2. En efecto, la huida está de fondo a lo largo de todo el disco, Bruce se aferra con fuerza a la idea de largarse de aquel sitio donde no pinta nada, y lo consigue. El tipo estaba trascendiendo a su propia vida personal.
    Personalmente he ido yendo y viniendo con el tema del boss, amor-odio, y todavía no se realmente que pensar de él. Otro handicap que me impide rendirme a sus pies es que el sonido de sus discos, la producción, no me acaba de conquistar (con la excepción de “Nebraska”, lo siento por el topicazo), hay veces que los teclados están muy por encima de las guitarras, instrumento éste último con menos presencia de lo que me hubiera gustado. Otra cosa es en vivo, ahí muero. No os diré donde lo vi la primera (y última) vez para no despertar una envidia insana, pero aquello fue un huracán, muchacho. Un coloso, y las canciones sonando como a mi me gusta.
    Hace tiempo que no lo veo en escena, y no lo haré hasta que tenga la oportunidad de verlo fuera de Barcelona. Y es que amigos, no queráis saber el ambiente repugnante que se vive cuando viene, es el rockero oficial de Catalunya, cuando el hijo de Pujol y demás escoria se ponen su ropa más casual para ir a verlo, y todo mamón ajeno a su leyenda y significado se apunta. Si, ya lo se, también pasa con otros, pero esto es exagerado, creedme. Aquí es el rockero “aceptado”, la banda sonora de la burguesia “rebelde” que hoy en dia frisa los 40. No soporto ese ambiente.
    En fin, después de este comentario que probablemente no le importe a nadie, pues qué decir, gran entrada, y completamente de acuerdo en que es el incio del periodo dorado.
    Intentaré escuchar con otros oidos, a ver si me entra mejor su obra grabada.
    Cheers!

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  3. Todo el párrafo es para hacerte la ola, pero lo de “Que gente que se dedica a encumbrar verdaderas medianías se ponga exquisita de repente y se tire de los pelos y le hiciera la cruz al Boss a partir de discos cómo “Tunnel Of Love” o “Lucky Town”, que le otorguen la vitola de “auténtico”, seguimos a vueltas con el adjetivo, a tipos que, honestamente, no le llegan ni al tacón de la bota” es para aplaudir con las orejas. Recelaba de Springsteen por el fan medio que tiene y por snobismo de tanto leer en todas partes que estaba acabado. Hasta que me puse a ello y me di cuenta de que es mejor hacerlo uno mismo a que te lo cuenten. El resto del post, también de acuerdo. Es de huída pero también de optimismo, es el último disco “optimista” de Bruce hasta 'The Rising'; sus tres primeros discos son geniales porque tienen una inocencia y una ilusión que iba a perder enseguida. Y que nos dio otros discos grandiosos, por otra parte. Gran post, Tyla.

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  4. Hey, brothas! Generosos comentarios, con mucha enjundia, los vuestros.

    – Gonzalo, los dos primeros tienen buenos momentos, pero, por establecer un símil, me parecen algo así como el debut de Thin Lizzy, bueno sí, pero con muchas aristas por pulir. Coincido de lleno con lo que apuntas, sobre todo en el apartado ventas, parece que muchos sólo se descubren a ciertos artistas cuando se pudren en un garito haciendo pases dobles: Esnobismo puro y duro, le llamo yo a eso.
    No niego parte de la culpa de “Everybody In Show 'Biz” que dirían los Kink, pero, para mí, la mayor se la lleva el público “rockero” con sus estúpidas barreras de contención.

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    – Scott,yo también tengo problemas con ciertas producciones del Boss, aunque eso sí, con ninguna de la de sus cinco primeros LP's. A veces me agobia un poco el exceso de sintes en “Born In The USA”, pero eso sí, la palma se la llevan los dos simultáneos del '91, o cómo facturar un disco ochentero en la década posterior.
    Sinceramente, me cuesta empatizar con eso de quedarte en casa cuando el público no es de agrado. Aquí en Sevilla tampoco es que se diese cita Malasaña, precisamente, y había un montón de personajillos de la oligarquía local, pero por Dio, es “Badlands”, “Promised Land”, “Im On Fire”… Ahí mi cabeza desconecta del panorama por completo y viaja lejos.

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    – Aitor, bienvenido, me alegro que te haya gustado este artículo y que coincida con tus puntos de vista. Sinceramente, el que diga que el Boss está acabado,que se lo haga mirar. ¿Shows de 3 horas 40? ¿Quién coño hace eso? Y luego te encuentras pegotes de bandas que se escudan en el término “actitud”, como los Chelsea Smiles y no llegan a los 40 minutos de concierto. Porfavó…

    Rock On a los 3!

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  5. Tremenda entrada, Tayla. No soy un gran conocedor de Springsteen, me gustan muchos discos suyos, éste por ejemplo, pero aún soy algo profano. Pero me quedo con tu crítica. La gente que ha visto al Boss dicen que es impresionante la fuerza que tiene.

    Me alegro de leerte!

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  6. Hey, señor Noiser!

    A título personal diré que el show del Boss es uno de los pocos que ha puesto al límite mi integridad física (y la de mis acompañantes), y te lo dice un tipo curtido en los mundos del Punk Rock y el Garage: Nosotros reventaos y el tio encadenando una cancion tras otra! Qué cabrón!

    Rock On!

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