00's, 2002, Discos, Joey Ramone, Música, Punk Rock

Joey Ramone – "Don’t Worry About Me"

“No os preocupéis por mí”. Apropiada carta de presentación para alguien de las hechuras de Joey Ramone,  quien, al límite de su salud mental y física, soportó el trasiego continuo de las últimas giras de  los Ramones y pudo encarar la realización de su álbum en solitario, amén de prodigarse por la escena local neoyorquina, ya fuese organizando shows, o dándolos él mismo al frente de The Resistance. Efectivamente: Una fuerza de la naturaleza.

 No cabe duda de que “Don’t Worry About Me”, única y póstuma obra de Joey al margen de la banda de su vida supone una de las cimas de la saga Ramone; por un lado, es la única que puede plantarle cara a la producción previa de los de Queens, saliendo airosa; por otro, es que apenas tiene competencia en ese campo.Recapitulemos: Marky alternó su militancia en bandas de Punk Rock pasé como The Intruders o The Speed Kings con bandas tributo a los Ramones, Joey, que no se callaba una, resumió toda su singladura como un continuo karaoke; Dee Dee tenía una carrera tan prolífica cómo tendente al perfil, en el mejor de los casos, medio, y por mucho que hubiese abjurado del Punk en favor del Rap en los 80’s, la mayor parte de sus composiciones sonaban a refrito Ramoniano y Johnny, el marcial Johnny, prácticamente se retiró del negocio, excepción hecha a su aparición en un tributo a Elvis.

 En resumidas cuentas, éste disco venía a confirmar lo que muchos ya sospechábamos: Que el bueno de Joey era el mayor talento de la banda neoyorquina, y si antes de la edición de “Don’t Worry About Me” podíamos remitirnos a su pujanza en discos que claramente llevaban su sello, caso de “End Of The Century”, “Pleasant Dreams” o “Subterranean Jungle”, ahora teníamos una colección de canciones, que, sin esconderse en democráticas firmas comunitarías, ponían sobre la mesa el alcance de su genio, así como la amplitud de miras de su creador.

 En “Don’t Worry About Me” se dan cita sonidos Bubblegum, guiños al proto-punk y hasta algún ramalazo sixties, ya sea a través de sonidos ácidos o de alguna textura cercana al Folk.

 El disco abre con la archiconocida versión que realizó del oldie, “What A Wonderful World”. Resulta francamente conmovedora la fuerza y positvidad que transmite en este tema, el apego a la vida de alguien que tenía los días, literalmente, contados. Y es que, pese a la intención luminosa del disco, el fantasma de la enfermedad lo sobrevuela en ocasiones, al menos a mí me lo parece. Aunque quizás esté pecando de leer la historia al revés y de sacar conclusiones precipitadas.

 Me pasa, por ejemplo, con “Stop Thinking In About It”, que dicho sea de paso es de las mejores del disco. Esos versos que rezan  “Nothing lasts forever /And nothing stays the same /Feeling numb all over/ And totally deranged /When you finally make your mind up/ I’ll be buried in my grave” pueden aplicarse a la problemática con la chica de la canción, sí, pero resulta inevitable darle una lectura conforme a la situación por la que estaba pasando.

 En “Mr. Punchy” se marca un tema chicloso, enfermizamente pegadizo, con la aparición estelar de Captain Sensible de los Damned. Y es que, cómo no podía ser de otro modo, en la grabación del disco se dió cita buena parte de la historia del Punk Rock, y a la presencia del capitán tenemos que sumar la de gente de The Dictators, Misfits y algún Ramone, así como la del ubicuo Daniel Rey. “Maria Bartiromo”, dedicada a la conocida cómo la Sofia Loren de las finanzas”, reputada analista económica en los States y amor platónico de Joey, sigue esa línea, con ese lalalalala del comienzo que se te puede adosar semanas a la cabeza.

 “Spirit In My House” encaja a la perfección con el sonido que pusieron en práctica los Ramones post-“Brain Drain”, a saber: Denso, solemne y oscuro, cosa que también podemos decir de “Venting (It’s a Different World Today)”. En “Like A Drug Never Did Before”, desde el título mismo, saca a pasear su vena más Nuggets, mientras que en “Searching For Something” da rienda suelta a su vena acústica, de claras reminiscencias sesenteras.

 Con “I Got Knocked Down (But I’ll Get Up)” volvemos a las referencias, esta vez explícitas, a su delicada situación vital (Sitting in a hospital bed/I, I want life/I want my life/I want my life/I want my life
/It really sucks
) pero asegurándose de dejar una luz bien clara al final del túnel. “1969” es el consabido tributo al disco y la banda que volvió del revés a cualquiera que se dedicara al Rock and Roll en la Nueva York de la primera mitad de los 70’s: The Stooges. A modo de cierre, la que quizás sea mi preferida, “Don’t Worry About  Me”: Qué riff, que fraseo, que letra, que emoción a flor de piel. Qué todo. Un tema fresco, vacilón y, a decir verdad, inimaginable en un disco de los Ramones.

 Lo que devino, desgraciadamente, es por todos conocido. La enfermedad ganó la partida y Joey Ramone dejó este mundo sin ver publicada su gran obra en solitario. Para más inri, su baja pareció prender la espita necesaria para que todo el establishment y el gran público, que llevaba toda la vida pasando de ellos, agachase la cerviz ante los Ramones, ingresasen en el Rock and Roll Hall of Fame, fuesen una banda tan conocida por el ciudadano de a pie como los Beatles o los Stones y su logo un elemento perfectamente cotidiano en el paisaje urbano. Agridulce colofón para una historia tan llena de desdichas existenciales cómo de música de primera categoría. Nos quedaremos con lo último.

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9 comentarios en “Joey Ramone – "Don’t Worry About Me"

  1. Hey!

    Alex, Nort, solo puedo deciros una cosa: Si tenéis un mínimo (espero que máximo) aprecio a la saga Ramone, hagánse con él.

    El verano, los he vivido mejores, Mr. Noiser, espero que os vaya guay el vuestro.

    Rock On!

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  2. Gran entrada para lo que yo entiendo que es un homenaje personal a Joey Ramone.
    El disco me gustó muchísimo en su momento pero la verdad es que estaba muy metido en otros asuntos musicales y no lo disfruté lo bastante, quizás. Creo que sabes de mi adoración por Joey, el Ramone más grande (y no solo de talla), el responsable de lo más granado del repertorio, el responsable de las canciones que de verdad te llevarías a la tumba, el responsable de las gemas ocultas de la discografia de los newyorkers. Es tan triste no volver a oir su voz!! Si, Johnny era un guitarrista fantástico, el maestro de toda una escuela, pero Joey…. siempre fue un quinceañero adorable.
    Ahora te voy a contar una cosa que ya es legendaria.
    El dia que murió, sin nosotros saberlo, estabamos disfrutando de una fiesta en homenaje a los de Queens en el Big Star Club. Toda la parroquia emocionada con un “She´s a sensation” o “Danny says”… ya me entiendes vaya, muy grande! Mientras cerrábamos una amiga me contó que vió entrar en el bar a un “doble” de Joey aquella noche, pero que no volvió a localizarlo o verle marchar. Al dia siguiente nos enteramos del fatal desenlace, y al comentar lo de esta chica, al parecer no fue la única persona que vio entrar a este doble para a continuación perderle la pista. Que bonito pensar que nos hizo una visita, je je!!!!!

    Estoy de vacaciones estrictas, pero no puedo dejar de pasar por aquí si sacas a Joey, Tyla!.

    http://www.youtube.com/watch?v=DTiTUQtuBTU&feature=related

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  3. Scooott!

    Bueno, aparte de un homenaje, vengo de asimilar el fabuloso libro “De Gira Con Los Ramones”, de Monte Melnick, en el cual uno sale particularmente desencantado de todo, odiando a Johnny, y, pese a sus mil y una rarezas, apreciando a Joey.

    Deliciosa la anécdota que traes a colación. Mágica, a su modo: El espíritu de Joey recalando en el Big Star antes de dar el salto a la eternidad.

    Rock On!

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  4. Estupenda entrada, Tyla, sabiduría y pasión, como siempre. Pues mira que a mí no me gusta tantísimo el disco, y eso que soy, como todos los que comentan y tú mismo, acérrimo de los Ramones. Sí que tiene algo especial por lo de la enfermedad y muerte de Joey Ramone, pero musicalmente me parece un buen disco, nada más.

    Por cierto, no podía menos que ser de lo mejor del disco “Stop…”, habiendo siendo coescrita por Andy Shernoff.

    Saludos.

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  5. Gonzalo!

    Para mi es el prototipo de disco emocionante gracias a los factores musicales/extramusicales que en él confluyen. Respeto tu parecer, claro está, aunque yo sin embargo lo pondría por encima de algunas obras de los Ramones: Así, sin pensarlo mucho de “Halfway To Sanity” y del 99% del “Brain Drain”. Cómo puedes ver, soy de la facción poppie, jeje.

    Basta echar un vistazo a los créditos de las últimas obras de los de Queens (el fabuloso “Mondo Bizarro”, sobre todo) para ver que el bueno de Shernoff echó un cable en más de una ocasión, redondeando canciones y redondeando los discos.

    Rock On!!!!

    Rock On!

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