70's, Discos, Especial Rolling Stones, Música, Rolling Stones

The Rolling Stones – "Some Girls"

 En el Londres del punk corría una historia de boca en boca. Al parecer, Jagger, en un presumible intento de adivinar que se cocía, había encaminado sus pasos hacia SEX, la boutique que en ese entonces regentaba Malcolm McLaren, cerebro en la sombra del grupo que había conseguido capitalizar lo que hasta hace unos pocos años era un género eminentemente norteamericano cómo el punk rock: Sex Pistols.  Pero, Mick, ay, nunca pudo divisar el interior del establecimiento: Johhny Rotten, o eso señalaba el relato, se había encargado de darle con la puerta en las narices.

 Resulta del todo irrelevante que la historia arriba expuesta sea cierta o, cómo parece más probable, una leyenda urbana. O al menos no es tan importante cómo la parte de verdad que revelaba, esto es: En el organigrama derivado tras la irrupción del punk, los grupos adscritos al nuevo (es un decir) sonido (llámalos Sex Pistols. O The Clash. O The Damned) pasaban a ocupar entre el público más joven lo que los mismos Rolling Stones habían encarnado allá por los 60’s: El conjunto de desharrapados, callejero, con el que poder identificarse. Los stones de la segunda mitad de los 70’s, au contraire, eran encuadrados bajo el término, entre la reverencia y el desprecio, de dinosaurios (Al igual que, verbigracia, Led Zeppelin). A fin de cuentas, no se trataba más que de un aviso: Tocaba subir los potenciómetros.

 Ignoro si “Some Girls” consiguió salvar la reputación de la banda frente a las huestes punk, y lo cierto es que no podría importarme menos, pero visto en retrospectiva se aprecian ciertos guiños, -ya sea en forma de detalles o de canciones- que los aproximaban, de una manera muy sui generis, eso sí, a los postulados del movimiento.

 La cubierta, por ejemplo, es un destello eminentemente punkie: Ya sea en su versión primigenea, cuajada de rostros de celebrities, o en la posterior, con la banda ubicando sus rostros entre pelucones baratos, se adivina la misma inclinación al collage, a la desmitificación a, en una palabra, lo irreverente.

 Pese a todo lo expuesto a modo de introducción, el album se destapaba con la que quizá sea la culminación de sus flirteos disco, “Miss You”, y es que el disco tenía el corazón dividido entre el 100 Club y el Studio 54. Conducida por unos adictivos falsettos, así como una rotunda línea de bajo, el tema se revelaba cómo una pildora noctámbula y discotequera, cómo el single matador que en efecto fue.

 Cambio radical de tercio en “When The Whip Comes Down”, primer disparo en clave rock and roll del redondo qué demuestra por dónde van a ir las cosas en ese sentido a lo largo del trabajo: Nada de sobreproducción, nada de secciones de viento, nada de arreglos estrambóticos. Sólo cinco tipos tocando, mostrándose en su versión más cruda. “Just My Imagination”, por su parte, se descubre cómo uno de los highlights inesperados del redondo. Lo que había sido un hit en la voz de unos remozados Temptations a comienzos de la década, adquiere en manos del grupo una nueva cualidad, entre lo dramático y lo irónico, que borda uno de los mejores momentos del elepé.

 “Some Girls” , uno de los cortes más vacilones y mejor medidos del trabajo, aparentemente espoleado por ese ánimo punk que lo propulsaba, trajo hasta su dosis de controversia por culpa -o gracias, según se mire- a unos versos que el reverendo Jesse Jackson encontró especialmente desvergonzados (concretamente eso de “Black girls just want to get fucked all night”, lo demás se ve que no le molestó demasiado). No faltan quienes apuntan a que en la canción no faltan las pullas a Bob Dylan, pudiendo descifrarse en alguna de sus líneas supuestas referencias a su accidentado divorcio (“I’ll buy you a house in Zuma Beach/ And i give you half of what I own”) Verdad o no, lo cierto es que hay momentos en que Jagger frasea cómo el mismísimo (¿O acaso no es puro Dylan la manera en que estira las vocales para decir eso de “some girls take my clothes”?) Controversias aparte, un corte de muchos quilates.

 “Lies”, otro de esos números construidos a base de rock and roll exento de florituras, precede a “Far Away Eyes”, o, lo que es lo mismo: El primer tema de mimbres country desde los tiempos de “Exile On Main St.”. Lo que parecía un género desterrado en el recetario de la banda es el ingrediente principal del que se valen para dar forma a una canción que, de prototípica, roza lo caricaturesco.

 No cabe duda de que es “Respectable” el tema en que, tanto en el fondo como en la forma, más se acercan a los parámetros punk: riff embarullado, destellos á la Chuck Berry y unos versos de apertura que rezan algo como “Well now we’re respected in society/we don’t worry about the things we used to be/we’re talking heroin with The President” no dan lugar a muchos equívocos. “Before They Make Me Run” es, quizá, el himno de todo lo que representa Keith en la banda, una verdadera declaración de intenciones comprimida en un tema de lo más adictivo: “And i will walk before they make me run”, queda dicho. 

Cerrando la obra, dos de sus salvas más reconocibles:“Beast Of Burden”, uno de los mejores temas del álbum y, porqué no decirlo, del cancionero de la banda: Ejercicio de pop de altura, aquilatado por uno de sus riffs más reconocibles, da paso a la clausura definitiva con “Shattered”, chute intravenoso de rock and roll desquiciado y rebosante de sexualidad contenida, que pone punto y final al LP de la mejor manera posible.

Importante punto de inflexión el señalado por “Some Girls”. Por un lado teníamos una rotunda vuelta a la inmediatez de la que había resultado una sobresaliente colección de canciones. La mejor avenida, quizá, desde los días de “Exile On Main St.”; por otro, el último clásico objetivo del grupo: A partir de aquí vendrían obras aprovechables, buenas, menores, muy buenas, olvidables e incluso notables, pero nada comparable a lo anteriormente facturado o que pudiera catalogarse de imprescindible para introducirse en su vasto legado. No son pocos los que, llegados a este punto, optan por abandonar, discográficamente hablando, el barco stone. Sea como sea, el status de “Some Girls” permanece intacto, ya sea en calidad de clásico-básico -para los más optimistas- o de testamento sónico. El final de una era, que no de su hegemonía.

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11 comentarios en “The Rolling Stones – "Some Girls"

  1. Efectivamente, parecía que el punk se lo iba a engullir todo pero… Un discazo, una obra maestra absoluta para el que suscribe, una más de sus majestades. Y es que en estas cosas uno debe aceptar excepcionalmente su aprecio hacia esa institución llamada monarquía. Un abrazo.

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  2. Es el último clásico objetivo de los Stones, eso es un hecho, aunque yo tampoco soy de los que defenestran todo lo que hace la banda a partir de éste punto. De hecho hay discos como 'Tattoo You' que, con toda lógica, me parecen bastante salvables.

    En fin, que preveo alguna que otra discrepancia en lo sucesivo, jejejeje.

    Rock-On!

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  3. Ya te digo, a mi me parece junto con 'Sticky Fingers' y 'Exile On Main St.' el Top 3 de la producción setentera del grupo. Se sacan de la manga, además, un nuevo sonido de lo más fresco y atractivo, completamente rupturista con respecto a su última trilogía, que tenía unos mimbres harto similares entre sí.

    Todos somos monárquicos con los Stones, al menos en esta casa.

    Rock-On!

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  4. Totalmente de acuerdo. Quizás su última gran obra maestra y siempre una de mis favoritas. Lies y Respectable me los he puesto infinidad de veces al 11 cuando he querido activarme al 100% y te aseguro que funciona. El que los punks renegaran del los Stones está muy bien porque el punk es ruptura y destrucción de lo establecido y acomodado y los Stones lo eran pero por sonido y actitud anarquista durante años pocos puedieron competir con Keith Richards, quien se me antoja algo así como Moisés bajando del Sinaí con unas tablas con ciertas canciones y acordes grabados para que todos los Steve Jones y Rottens del planeta aprendieran las leyes. En festival en Budapest hace años, poco antes de ver a los Pistols, se me acercaban punketas y me recriminaban el que llevara mi camiseta de los Stones. Lo hice conscientemente a ver qué pasaba y me resultó la mar de gracioso.

    Gran post.

    Un cybersaludo

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  5. …He-he-hey cyberpunk!

    Que más puedo añadir a su comentario: ¡Verdades cómo puños! ¿Podría hablarse de unos Stooges o -sobre todo- unos New York Dolls sin unos Rolling Stones precediéndolos? Mucho me temo que no.

    Me compadezco de esos punketas de Budapest: los Stones eran punk (y hard rock y garage y…) antes que el punk fuese ni tan siquiera un término en el mundillo musical!

    'Some Girls', en efecto, chorrea tronío y puede mirar de tu a tú a cualquiera de sus obras maestras anteriores.

    Rrrrrock-On!

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  6. Hey tio!!
    Bueno, te veo encantadísimo con “Some Girls” je je. A mi me encanta, pero no creo que pueda mirar de tu a tu a “Let it bleed” o “Sticky Fingers”, hombre (“Exile on Main Street” ni lo mento). De hecho, “Goat´s head soup” me parece superior( ¿algún rock como “Star star” aqui? ¿las guitarras de “Winter”? … ), aunque no es cuestión de entrar en un circo de comparaciones estériles. “Beast of burden” dios, esa si que me parece a la altura de cualquier cosa, Ronnie toca realmente como solia hacerlo. “Shattered” y “Before they makes me run” serian mi otras dos favoritas. Definitivamente con los Stones, Ron (casi) nunca fue el guitarrista excitante y enorme de los Faces. Empiezo a pensar que se sobrevalora este disco, cuando en realidad (casi) cualquier cosa que grabaron con Mick Taylor la veo superior en intensidad y emoción, leí en alguna parte que la guitarra de Taylor ha sido la que mejor ha casado con la voz de Jagger, y estoy completamente de acuerdo. Lo que si tiene este disco es una energía renovada, palpable, una frescura y chulería que tira para arriba de canciones quizás no tan buenas como parecen, o quizás estoy equivocado. Creo que después de este disco grabaron algo tan acojonante como la cara B del “Tatto you”, una de mis debilidades musicales, lo que unido a gemas stonianas como “Slave” o “Star me up” colocarian este album al menos a la altura de “Girls”. Bueno, dije que no quería entrar en comparaciones, y no he hecho otra cosa, maldita sea!
    Cheers!

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  7. Hey, Scott!

    Respeto tus argumentos peeeeero -sin que sirva de precedente- disiento en parte.

    Quiero decir, yo no soy de esos snobs que saltan del barco tras “Exile On Main St.”(conozco a algunos, en serio) Basta leer las reseñas de la tríada que precede a éste disco para corroborarlo. Buenos trabajos, notables, con momentos sobresalientes pero que, vistos en perspectiva, quizás, se antojan demasiado compactos entre sí, demasiado resultantes de la onda expansiva de sus primeros 70's, hasta el punto de que -hablo por mí- a veces me cuesta vivos esfuerzos recordar a qué disco pertenece “Star Star” o “If You Really Want To Be My Friend”.

    Con ésto no quiero decir que “Some Girls” sea mejor ni peor, sólo que le veo una personalidad más acusada -ese toque punk y fresco- que, visto en perspectiva, hace que destaque por encima de, pongamos, un “Goats Head Soup”. También defiendo que es el último clásico stoniano por derecho propio. Es más, veo que no le sobra absolutamente nada.

    Se le quiere en esta casa.

    Rock-On!

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  8. A mi me gusta la densidad del “Goats”, su funk duro y psicodélico que transmuta de pronto en “Star Star” o “la balada” que todos conocemos, la instrumentación de las canciones, hasta tres canciones auténticas perlas ocultas de la discografia stoniana (una de las veces que he visto a Black Crowes precisamente hicieron un cover de “Can you hear the music”).. Keef cantando algo tan maravilloso como “Coming down again”, todos tocan especialmente bien en este disco (mención especial para Preston, Watts y Taylor). Es un disco muy muy 70´s que me arrebató desde la primera escucha.
    Es lo que siempre me ha gustado de los Stones, la densidad, la negrura, cierta dureza y cierto colmillo, elementos que no están muy presentes en “Girls” y quizás, aun gustándome un huevo, se ve que no consigo apreciarlo como quizás merece.
    Y aparte mi convicción de que los Stones nunca fueron un grupo para Ron Wood, realmente.
    Aunque la gran pérdida de los Stones ha sido Wymann, que bueno era el cabrón.

    Yo tampoco tengo ese problema con los stones que comentas, creo que han logrado momentos cojonudos mucho después de editar “Exile”, durante las décadas. Incluso pueden volver a crear magia recreando sus canciones (“Stripped”, de obligada escucha-visión) y en algún que otro tema nuevo.

    Cheeers!

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