70's, Dictators, Discos, Música

The Dictators – "Go Girl Crazy!"

 No falta quién da por descontada la paternidad de The Dictators en el entramado del punk rock neoyorquino, sin embargo, me temo, es una de esas verdades templarias del rock and roll que se mantienen ahí por comodidad, porque otro lo ha dicho antes, porque simplifica mucho las cosas y, sobre todo, porque a casi nadie le importa que sea o deje de ser así.

Y no faltan, desde luego, motivos -más de índole nominal que estrictamente musical- para meterlos en ese saco: Surgieron en el mismo caldo de cultivo que formaciones como New York Dolls o los Ramones, se movían en la órbita proto-punk del Max’s Kansas City, pisando las mismas tablas que habían visto pasar a Jayne County o la Velvet Underground y hacían gala de una actitud urbanita que en efecto los emparentaba con las huestes de la segunda venida punk, pero la verdad es que The Dictators eran, sobre todo en sus dos primeros redondos, un poderoso combo de rock sin florituras.

 Cierto es que, frente al marasmo de grupos de hard rock surgidos a lo largo de la primera mitad de la década, nutridos por el blues y el folk á la Led Zeppelin, los ‘Tators manejaban un árbol referencial radicalmente distinto: Pura trash culture preñada de referencias pop, comida rápida, luchadores de wrestling, baseball, televisión hasta altas horas de la madrugada, singles de música surf, conjuntos de la british invasion y el muro de sonido de Phil Spector. Pero, con eso y con todo, “Go Girl Crazy!” es una suerte de artefacto de arena rock suburbano, preñado de flamígeros solos, baterías con cowbell, cortes hímnicos y estribillos de corear puño en alto, con más puntos en común con Blue Oyster Cult  que con Ramones.

 Lo cual no es óbice para que los de Queens le echaran un ojo al riff inicial del tema de apertura, “The Next Big Thing” y lo transplatasen a su imaginario particular bajo el título de “I Just Wanna Have Something To Do”. Una andanada de espesos guitarrazos con madera de himno que daba paso a una colección de cortes matadores,ya fuera en forma de sólidas (¿Y autoparódicas?) declaraciones de intenciones (“Master Race Rock”: “We’re the members of the master race/Got no style and we got no grace“), despliegues de socarrona chulería (“Two Tub Man”), retablos llenos de júbilo teenager que los presentaban como una suerte de Beach Boys del Bronx (la ingenua épica encerrada en “Weekend”), brillantes ejercicios de power pop qué sonaban a una versión pasada de decibelios de las composiciones del Brill Building (“Teengenerate”, con ese punteo inicial que casi trae a la memoria el “Then He Kissed Me”), inesperados flirteos con sonidos jamaicanos (en “Back To Africa”) e incluso sátiras sobre las aspiraciones del currito yankee medio, del “regular Joe” de turno en “(I Live For) Cars And Girls”.

 Entreveradas, un par de versiones que cumplen la función de echar un rápido vistazo a los recovecos de su ADN musical en forma de “I Got You Babe”, histriónica relectura del hit de Sonny & Cher que sirve para mostrar sus costuras más pop y el “California Sun” de The Rivieras, una relectura que les sale sencillamente bordada y qué ¡Sorpresa! también sería revisitada por los Ramones en su eximio “Leave Home”.

 Queda, más allá de las discusiones bizantinas acerca de en qué negociado sónico andaban metidos The Dictators (necesarias hasta un punto, estériles en último término) una cosa clara: Qué nos encontramos ante un debut sobresaliente, una pieza de culto a la qué se le puede colgar sin miedo (si acaso con reparo por la sobreexposición que sufre el término en estos tiempos) la etiqueta de clásico.

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15 comentarios en “The Dictators – "Go Girl Crazy!"

  1. Sabias palabras, Tyla, sobre —lo imaginarás— uno de los discos de mi vida. Podría añadir a tus reflexiones la siguiente pregunta: ¿y qué es el punk?; pero mucho hemos divagado en esta vida sobre tan sencilla y compleja cuestión. Un clásico… del rock and roll, este “Go Girl Crazy”. Como siempre, excelente la entrada. Pena que pasemos meses sin leerte.

    Un abrazo.

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  2. Estoy de acuerdo, lo del “protopunk” y similares sigo sin entenderlo. Los Dictators son una banda de rock and roll más cercana al glam que a cualquier otra cosa, como los Dolls. Y también como los Dolls hicieron luego, con influencias de Spector -lo mismo que los Ramones, por cierto. O sea, que toda esa gente tiene conexiones con el pop.

    No entiendo qué similitudes ven algunos críticos entre unas bandas con estructuras rítmicas bastante desarrollladas, sentido del humor y cercanía a los clásicos poperos con otras que simbolizan a un movimiento bastante cabreado, con estructuras musicales simples y canciones cortas, directas. ¿O resulta que el punk ahora es otra cosa?

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  3. Lo suponía, lo suponía, querido Gonzalo: ¡No me olvido de quién fue cabecera Ragged Glory durante un tiempo! Cierto es qué se divaga demasiado en ocasiones sobre el tema de las etiquetas, pero mis artículos son así, nunca empiezo hablando directamente del disco, ¡y de algo hay que hacerlo! Además, yo he llegado ver a gente decir cosas en plan “Quién diga que los Dictators no hacen punk no tiene ni idea”, y mira, se pueden arguir algunas cosas para decir que no lo son, no como el concepto de punk rock comúnmente entendido, al menos.

    A ver si puedo escribir con un poco más de regularidad, que estoy viendo que sólo he escrito 2 (!) artículos este año.

    Rock-On!

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  4. Hey, Agente!

    Reconózcalo: “arena rock suburbano” es una etiqueta cojonuda, seguro que si la empleaba alguien del Ruta 66 hacía hasta fortuna, jejeje.

    Claro, si en último término -casi- todo es rock and roll o pop, pero las etiquetas hacen su función de faro guía: Imagina que no existiese, por ejemplo, la etiqueta de rock progresivo, la de ladrillos qué, incautos, nos habríamos tragado a estas alturas!

    Rock-On!

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  5. Bueno, yo lo entiendo en parte. Hay propuestas como las de The Stooges, Velvet Underground o MC5 qué, aunque no eran punk rock strictu sensu si que fueron muy vindicadas por las bandas de las hornadas punk. Además, en el caso de las dos primeras se da el factor de renegar del virtuosismo, o al menos la concepción que de él se tenía, lo que los emparenta con buena parte del discurso del género.

    Lo cierto es que tras rascar un poco la superficie, uno encuentra bandas en el tinglado que en otro contexto se habrían consideradas como power pop (Ramones, Buzzcocks, Undertones, Blondie…)

    Pop-On!

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  6. No sé si he disfrutado más volviendo a escuchar este pedazaco de disco o leyendo tus líneas, Maese DeVille.

    Sobre las etiquetas es algo que a mí no me molesta, tanto a crítica como fans nos sirve para matar el tiempo y me parece muy bien, por regla general se suele etiquetar algo cuando ya ni existe, excepto en estos tiempos de aburridos plagiadores vintage.

    The Dictators, tal y como se ha comentado, eran una banda de rock and roll de su tiempo, nada más, es la música que hubiesen hecho Dion and the Belmonts o The Shangri-Las de haber nacido una década después, aprovechándose de las nuevas propuestas que le ofrecía su época, es decir, power-pop, garage, glam & hard-rock “made in barriobajero” y diversión, mucha diversión, algo tan olvidado en la actualidad.

    En fin, que nadie mejor que vos para explicar qué significó este hijo desbocado de Phil Spector y la comida basura.

    Y como de costumbre te animo a que des más cancha a tu blog ¡por el amor de Ronnie James!

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  7. Un disco sobrevalorad… ¡no joder, no, es broma! Casi te da algo, ya lo veo. No se porqué pero cada vez hay menos debuts de esos que marcan hitos, por no decir ninguno. Un clasico, ni etiquetas ni na de na. Qué disfrute ver a Manitoba cantándose coplillas en el Z con el sombrero del gitano Antón.

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  8. Oh, Lou ¡Me ruborizan sus cumplidos!

    Has dado en el clavo con ésta frase: “…es la música que hubiesen hecho Dion and the Belmonts o The Shangri-Las de haber nacido una década después” y es qué por ahí van los tiros, aliñándolo con los ingredientes que citas y rebozándolo con cultura pop a pie de calle. Luego, cuando vieron que eran considerados como unos padrinos del punk si que hicieron algunos movimientos en esa dirección, como el Bloodbrothers (que tiene un espíritu callejero más marcado) o buena parte del “D.F.F.D” que tiene un espíritu bubblegum/punk delicioso.

    Tampoco hay que desdeñar el ascendente MC5, quizás el grupo que más influyó sobre éstos primeros Dictators.

    Le tomo la palabra, querido, a ver si puedo actualizar esto a otro ritmo!

    Rock-On

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  9. Hey, Juanjo!

    Tú a mi no me la das, tron… ¡A mí no, que te recuerdo en medio del caos y el pogo que se generó en medio de la tocata de The Dictators en el Serie Z!

    Yo soy de los que piensa qué ya no se ven debuts así desde hace algunas -muchas- lunas, el último disco de esas hechuras que me impactó fue el “Permission To Land” de The Darkness, que parecía un grandes éxitos, y de eso hace ya… ¿Diez años?

    Rock-On!

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  10. Da gusto leerte nuevamente y más con una entrada de esta categoría.
    ¡Pedazo de debut, si señor! Ya no se hacen discos así ¡copón! Hace tiempo que no los escucho, peor los voy a recuperar gracias a tu entrada.

    Saludos!

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  11. Hey, Rockland!

    Confieso que no le hacía seguidor de los 'Tators… Aunque teniendo en cuenta el contenido del disco, no sé porqué demonios pensaba eso!

    Me alegra fomentar la reescucha de tan vacilón artefacto.

    Rock-on!

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  12. Los Dictators, olé ahí, con un par de cojones. Uno de los mejores debut del Punk de la historia. Sí señor, los tiempos en los que Ross The Boss tocaba la guitarra y no hacía el canelo y se inflaba a anabolizantes con Manowar. Incendiario, agresivo, producción guarra: se notaba que les molaban los MC5. Me alegra leerte, Tyla. Un abrazo.

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  13. Un debut incontestable, en efecto. Como el 99% de lo que han dejado grabado estos tíos, por otra parte.

    Ross, en efecto, pichardeò como si no hubiera un mañana en los 80 a base de taparrabos, espaditas y majaradas true metaleras no exentas de encanto, aunque se redimió de sobra en piezas como Manitoba's Wild Kingdom o D.F.F.D (y sigue girando con la banda)

    Rock-on!

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