Cine

On dangerous ground (Nicholas Ray, 1951)

[El artículo, evidentemente, puede contener algún spoiler]

Ah, las expectativas, ¿No sería ideal prescindir de ellas? Juicios de valor que nos condicionan hasta el punto de poder arruinarnos una experiencia: ¿Opinaría lo mismo de esta película de no haber sabido nada de ella, de haberla cazado furtivamente en uno de esos ciclos de La2 a horas intempestivas?

Pero sabía.

Sabía que era vindicada como un título soterrado del noir, la primera gema olvidada de Nicholas Ray. Todo un clásico olvidado del cine negro vindicado en círculos casi esotéricos. Una obra infravalorada.

Hay que tener cuidado con esto. También sucede en otros ámbitos, como la música: Cuando ciertas obras o artefactos no han tenido una gran exposición, sus valedores -con toda la buena fe del mundo- tienden a cargar un poco las tintas para cantar sus bondades. Una línea de actuación que linda peligrosamente con la hipérbole.

On dangerous ground (o La casa en la sombra, como se tituló aquí) es una historia concebida en dos actos: Una mitad es de prototípico noir escuela Fritz Lang: Calles nocturnas, neones, berlinas negras, personajes urbanos cínicos y descreídos; La otra transcurre en un área rural de desolados parajes nevados.

Ambas partes tienen como nexo de unión el personaje de Robert Ryan: Un policía de ciudad de tendencias psicóticas, absorbido por su trabajo, con una vida personal absolutamente vacía. No son pocos los que han pretendido conectar los estallidos de violencia de Ryan con los de Humphrey Bogart en -este sí- el primer clásico de Ray, In a lonely place. Sin embargo se tratan de películas de muy distinta estatura, en mi humilde opinión.

¿Por qué?

Bueno, supongo que señalar lo que hace que -para mí- no funcione On dangerous ground es tan abstracto como indicar lo que hace que funcione In a lonely place, pero allá van unas conjeturas:

Pese a tratarse de dos películas -Y prometo que aquí acaban las odiosas comparaciones- realizadas casi de corrido con presupuestos que aventuro similares, On dangerous… Tiene un aire serie B mucho más marcado. Supongo que en esa valoración influyen ciertos aspectos objetivos, como la elección de Robert Ryan -estupendo villano, buen secundario- como protagonista. Pero también otros aspectos no tan evidentes pero todavía más determinantes: El escasísimo minutaje de la película -parece casi concebida al milímetro para ser incluida en una sesión doble- que hace que pase rápido en el peor sentido del término (esto es, que la acción se suceda a trompicones para llegar al final) o la psicología de los personajes.

Para desarrollar este punto me gustaría retomar la trama de la película: Tras una serie de avisos a cuenta de su agresividad por parte de sus superiores, el agente Jim Wilson (que así se llama el personaje de Ryan) es destinado a un caso low-key: El asesinato de una adolescente en un pueblo al norte del estado. Viendo a Ryan de traje y abrigo por esa comunidad rural, de pick-ups, carreteras comarcales y casas de madera uno no puede evitar pensar que David Lynch ha cogido una idea o dos de esta película, pero no nos desviemos…

Wilson encuentra una comunidad huraña y veladamente hostil en la que destaca el padre de la chica (Ward Bond, secundario fordiano por excelencia) conjurado para poner fin a la vida del asesino de su hija. Desde el primer momento no se nos oculta que esta segunda mitad de la pelicula va a ser concebida como una suerte de redención para el agente Wilson, pero está realizada con trazo muy grueso -lo que decía de la psicología de pelicula de Serie B más arriba-: Nada más llegar Wilson ya es contemporizador y partidario de hacer valer la ley sin excesivas violencias. Me recuerda a una película de Serie B post-apocalíptica que vi hace muchos años:

Debes casarte con el, la raza humana debe continuar –Le decía un padre a su hija.

¡No, nunca!

Pero hija… Por favor…

Vale, papá. Mañana me casaré con el.

Es un ejemplo algo extremo, pero ese tipo de arcos evolutivos, a trompicones, son patrimonio de la Serie B.

Las pesquisas llevarán a Wilson, acompañado del padre de la chica asesinada a esa casa en la sombra que alude el título en español de la película. En ella encontrarán a Ida Lupino que pasa por ser lo mejor de la película: No, no era la actriz más guapa (todavía menos en ese Hollywood en el que se disputaban papeles Rita Hayworth, Marylin Monroe, Elizabeth Taylor o Jane Russell) pero poseía un aura especial que hacía de ella una temible robaescenas y consigue sacar adelante un papel harto complejo, tanto en el plano físico como en el emocional.

A partir de aquí se desencadenarán una serie de eventos que prefiero dejar al espectador, ya que relatarlos sería incurrir en un tipo de spoiler mayor del que no soy nada amigo.

¿Es On dangerous ground una mala película? No me atrevería a decir tanto. Valiéndonos del sistema de cuatro estrellas de Roger Ebert quizás le otorgaría dos. Resumiéndolo todo mucho, es un noir de bajo presupuesto que se queda corto en el plano psicológico (ya que promete mucho en esa línea pero lo resuelve todo con faenas de aliño) Entre lo positivo, me quedaría con ciertos momentos de trepidación urbana de la primera mitad de la película, prácticamente de cámara al hombro y las interacciones Lupino/Ryan en la casa.

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