Crónicas, Sin categoría

Dogo – Fun Club, Sevilla

Muerto Silvio quedan pocas dudas a la hora de afirmar que Dogo es el último exponente
eminentemente rock and roll que podemos asociar a la ciudad de Sevilla.

Y allí fue, a reencontrarse con su parroquia: Hubo algo de encuentro generacional -entre los cuarentaytantos y los cincuentaypocos , casi sin excepciones- entre las paredes de la
veterana Fun Club, donde a no mucha distancia del escenario, junto a icónicas estampas de Ramones, The Jam o Velvet Underground luce icónica la cubierta de “Ansia”. Definitivamente, jugaba en casa.

Dogo va rodeado de un plantel de músicos norteños, fajadores del rock and roll patrio (esto es, dos tercios de Señor No y el ubicuo Juancho López a las cuatro cuerdas) que recrean con gusto el sonido cadencioso, en deuda directa con Reed, Burning y los Stones del catálogo Mercenario.

Abrió fuerte, con la poderosa “Hoy vamos a ponernos bien” y de ahí en adelante todo
fueron un puñado de cartas de amor a una Sevilla, a una Alameda de Hércules, periférica,sórdida y peligrosa. Una ciudad que ya solo puede intuirse en canciones como “Rock and roll caliente” o “Polígono Sur”.

Entre las cimas del concierto, la mítica “Alma y Corazón”, la chulería loureediana de
“Vestidos para la ocasión”, la evocadora “Sueños Rotos” y una relectura deliciosamente
deconstruida del “Sureños” de, quién si no, Silvio.
Para los postres, acompañado de distintos enrolados en la causa Mercenaria, la tripleta
Sister Ray/Sweet Jane/Sympathy for the Devil terminaba de confirmar referentes y poner el broche a un concierto resuelto con oficio, actitud y corazón.

Texto encargado -¡Pero nunca publicado!- por Ruta 66

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Crónicas, Guillermo Alvah

Guillermo Alvah y los Predicadores – Sala Malandar 13/05/2016

De confirmación de intenciones y exitoso acto de evangelización rockandrollera. Así podría definirse lo acontecido en la presentación del flamante “El Furor de las Rosas”: Público ecléctico e intergeneracional, entre conocedor del repertorio y hambriento de curiosidad hizo que la sala presentase una entrada respetable en una jornada en que tocaba batirse el cobre con otras propuestas que tenían lugar en la ciudad.Tras la apertura de Rafa Toro, cantautor dotado del delicioso estilo kamikaze del que sale a pecho descubierto a fajarse con el público, llegó el turno de Guillermo Alvah que de similar manera arrancó su presentación en solitario, Telecaster en ristre, con un “Ahora” desprovisto de arreglos que creó la atmósfera necesaria para atrapar al público hasta la conclusión del concierto. Predominó el músculo rockandrollero del que hacen gala en su último trabajo: Pildorazos compactos, repletos de riffs vacilones, coros espléndidos y teclas sixties; Caballos ganadores como el single “Secreto”, “La miel en los labios” o esa ranchera eléctrica pasada de vueltas que es “Mi boca”; Hubo también destellos de pop de quilates como “Mona” (con guiño a Bo Diddley incluido), concesiones a “la vieja guardia” con la inclusión de piezas de su debut y una tripleta de versiones que bien pueden resumir la concepción de Guillermo Alvah del rock and roll: Una adaptación del “Lodi” de la Creedence, el Memphis Blues de Dylan vía Kiko Veneno y, para echar el cierre “Qué podríamos hacer”, de los DelTonos. Cortes que apuntan en la misma dirección en que lo hace la banda: Que es posible tejer un discurso deudo de lo foráneo sin renunciar a la identidad propia; que el rock and roll puede ser accesible sin renunciar a un contenido lírico.

Texto publicado originalmente en Ruta 66

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Burning, Crónicas

Burning – Sala Custom (Sevilla, 20/02/2016)

… Y Riff Producciones obró el milagro. Eran muchos los años transcurridos desde la última vez que el fundacional combo madrileño se había personado en Sevilla y, en el interín, el legado del grupo capitaneado por Johnny Burning (a la sazón único superviviente de la formación original) parece estar viviendo un repunte. Una suerte de vindicación por parte de la crítica que arrancó con la edición de “Pura Sangre” y culminó con el lanzamiento del directo “Vivo y Salvaje”.

En plena resaca de la celebración de su -se dice pronto- cuarenta aniversario, los madrileños parecen decididos a demostrar que no son una entidad dispuesta a vivir de las rentas: Tras una apertura a todo gas con “Madrid”, alternaron a lo largo de todo el set clásicos incontestables de su repertorio con piezas pertenecientes a su último esfuerzo discográfico. Resulta ocioso indicar que “Rock and roll mama”, “Jim Dinamita” o “Esto es un atraco” fueron acogidas con mucha mayor algarabía que, pongamos, “Todo a cien”, “Corre conmigo” o “Águilas” pero Johnny no parece inmutarse ante la fría acogida que el respetable (con una edad media comprendida entre los cuarenta y muchos y los cincuenta y tantos) le dispensa al material de factura reciente, llegando a entregar hasta ocho cortes de “Pura Sangre”.

Con unos músicos con muchas horas de vuelo a sus espaldas, entre los que cabe destacar al histórico saxofonista  Maikol Slingluff (habitual esporádico en las filas de Burning desde los primeros 80’s), los Burning del siglo XXI guardan poca relación, siquiera conceptual, con aquel grupo de hijos de La Elipa y el glam barrial: La actitud deslavazada de antaño ha sido sustituida por una ejecución profesional, entre las florituras de Edu Pinilla es difícil detectar el sentido del riff de Pepe Risi y Johnny salta de su teclado para ejercer de frontman (con sorprendente oficio, todo sea dicho). Con eso y con todo, las canciones, historia elemental del rock and roll patrio, hacen las veces del necesario nexo de unión entre los tiempos heroicos y el momento presente. Y ahí llevan las de ganar. Esquirlas incontestables del calibre de “No es extraño que tú estés loca por mí”, “Mueve tus caderas”, la sentida “Una noche sin ti” y, claro, “Qué hace una chica como tu en un sitio como éste”; Constantes guiños al arsenal stone que cristalizaron en una relectura del “Star Star” convenientemente adaptada al castellano; Concesiones a su protohistoria glamítica y angloparlante – un “I’m burning”, que, al humilde entender del abajo firmante no encaja mucho en el repertorio- y algunas rarezas (por eso de no ser elecciones obvias, a priori) disparadas a bocajarro como “Nena”, “Jack Gasolina”, “Ginebra seca” y, sobre todo, “Muévete en la oscuridad” que pasaron por ser de lo mejor de la velada. Entreveradas, ya se dijo, piezas pertenecientes a su último largo, empapadas en regusto clásico, entre las que destacaron la hímnica “Tu te lo llevas todo” y la suprema elegancia que encierra “Dolor”.

Los Burning actuales, en suma, ofrecen shows pulcros y notables, en los que prima la parte más netamente rockandrollera de su repertorio, entregando un set -aún con algún traspiés- cuajado de clásicos oficiados por una banda perfectamente engrasada (no en vano algunos de los nuevos Burning llevan cubriéndole las espaldas a Johnny desde hace más de dos décadas) a la que si hubiese que ponerle un pero sería un exceso de celo que contrasta con la entrega de la que hizo gala en todo momento el líder. Minucias aparte, y dicho en corto, Burning siguen siendo Burning pese a los avatares del destino, siguen ondeando con orgullo la bandera de su rock and roll deudo de Reed, Bowie y los Stones y efectuando conciertos tan fieles a su legado como impermeables a la nostalgia hueca.

Texto publicado originalmente en rockthebestmusic.com

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Crónicas, Dr. Feelgood, Wilko Johnson

WILKO JOHNSON – SALA CUSTOM (SEVILLA, 18-04-2015)

Sorprendente entrada, por lo generoso, la registrada por el incombustible Wilko Johnson en su visita a tierras sureñas. Sorprendente,claro, si nos atenemos al poder de convocatoria del que gozaba el guitarrista hace unos años. Hoy sin embargo las cosas pintan distintas y al hecho de que dispone de material flamante que presentar (ese “Going Back Home” a medias con Roger Daltrey que fue saludado como una de las revelaciones del curso pasado) hemos de sumar el aura de resucitado que lo envuelve desde que escapó abruptamente de lo que parecía ser a todas luces la crónica de una muerte anunciada.

En los minutos previos al comienzo del concierto, con los siseos del público allí congregado casi podía reconstruirse el fatídico historial médico, la casuística que a punto estuvo de llevarse por delante al carismático guitarrista hijo del rhythm and blues, hermano del pub-rock (término que detesta, por cierto) y padrino del punk. El morbo, ya saben.
Wilko tomó el escenario al asalto, dispuesto a ametrallarnos con el tableteo de su Telecaster, escupiendo ráfagas de rhythm and blues bronco y deconstruido, con esos riffs entrecortados marca de la casa esculpidos con pulgar de acero.

En formación de power trio, flanqueado por el sempiterno -e hiperactivo- Norman Watts-Roy al bajo y el cumplidor Dylan Howe tras los parches, se mantuvo fiel al repertorio que viene despachando en ésta gira: Un combinado en el que prima, con mucho y para mayor algarabía del respetable, el cancionero de aquellos Dr. Feelgood en los que forjó su leyenda, salpicado con algunas andanadas de su carrera en solitario.

Tras el pistoletazo de salida con “All Through The City” y a lo largo de lo que fue prácticamente una hora justa, Wilko fue dando forma a uno de esos shows en los que no hay sitio para el aburrimiento: Deslizándose por el escenario a lo Bo Diddley, contorsionándose en espasmódicos movimientos y mostrándose ora socarrón, ora juguetón mientras iban sucediéndose gemas del cancionero de los doctores, qué, no nos engañemos, era lo que venía demandando el personal.

Así, hubo sitio para piezas señeras de sus dos primeros discos, caso de la jubilosa “The More I Give” o “Going Back Home”; concesiones a “Sneakin’ Suspicion”, desplegando el tema homónimo y la obsesiva “Paradise” y, cómo no, momentos de celebración con clásicos- básicos del calibre de “Roxette” (cuyas primeras notas de bajo ya enloquecieron al personal), “Back In The Night” y una espídica “She Does It Right” con la que parecía que la sala iba a venirse abajo por momentos y tras la cual abandonaron el escenario ante el clamor
del respetable.

Dejar al público en semejante estado de excitación sin culminar era poco menos que alentar un motín, por lo que la banda volvió rauda a escena a rematar la faena con el “Bye Bye Johnny” de Chuck Berry, con Wilko echando mano de todos sus gimmicks escénicos y extrayendo fuego de las cuerdas de su guitarra, mientras Watts-Roy se ahoga en un mar de sudor y el personal danza poseído.

Tras dejarnos exhaustos, Wilko se descuelga la Telecaster, se aproxima al micrófono y nos da las gracias, procediendo a abandonar el escenario. A su paso, un mar de caras entre sonrientes y admiradas ante el oficio del inglés, último exponente de esa rara avis de artistas que, como Chuck Berry, Bo Diddley o Ike Turner, son un género en sí mismos.

 

Texto publicado originalmente en nosgustalamusica.com

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Crónicas

Loquillo – Sevilla (Sala Q 15-10-10)

Pletórico. Creo que no hay un adjetivo que defina mejor el estado de forma en el que se encuentra nuestro protagonista, un Loquillo pleno de madurez y saber estar sobre las tablas, dispuesto a pasar revista a una andadura de tres décadas en esto del Rock and Roll.

Nostalgia. Pese al componente de celebración del show -afortunadamente- no hubo mucha. Tras el pistoletazo de salida con “Madrid” (una de las favoritas de quien esto firma, por cierto) asistimos a un repertorio equilibrado entre los himnos impepinables en cada una de sus descargas, algún que otro clásico conocido por todos y material perteneciente a sus obras más recientes, ya sea a la etapa final con Trogloditas (esto es, “Feo, Fuerte y Formal” y “Arte y Ensayo”) o a su última pieza en solitario, “Balmoral”.

Cimas. Bueno, hubo muchas. A título personal celebré la inclusión en el set list de piezas como “Todo El Mundo Ama a Isabel” o “Autopista”, por inesperadas. La sala (a reventar, con todo el papel vendido) pudo desgañitarse a gusto con temazos imperecederos del calibre de “Las Chicas del Roxy”, “Ritmo de Garaje”, “Rock And Roll Star” y, cómo no, “Cadillac Solitario”, una de esas canciones que no conoce el desgaste, y en palabras de Jaime Stinus, “una de las cuatro mejores canciones del Rock español”. Efectivamente, fue un set muy sólido, con pocos altibajos,  aunque personalmente prescindiría de su revisión de “Man in Black” y de piezas como “Cruzando el Paraíso”, pero ya se sabe, para gustos, los colores.

En definitiva, y dejándonos de literatura: el Loco sigue siendo una garantía en vivo, mantiene su aura de animal escénico y sigue teniendo una actitud a prueba de balas. Y no, ya no le respaldan los troglos, pero créeme cuando te digo que su banda actual mantiene sobradamente el tipo, dándole de paso una impronta Hard a su cancionero nada desdeñable. Anda, hazte un favor y no lo dejes escapar cuando pase por tu ciudad!…

Texto publicado originalmente en rockandollarmy.

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Crónicas

Eli “Paperboy” Reed & The True Loves – Teatro Alameda (21/05/10)

Grandioso pistoletazo de salida el de esta edición de Territorios Sevilla, contando para la ocasión con el nuevo abanderado del revival Soul, Eli “Paperboy” Reed, secundado, cómo no, por sus True Loves.
Un teatro con todo el papel vendido recibió expectante en primer lugar a su banda de acompañamiento, y luego a la estrella de la noche, que saltó a escena derrochando tablas y saber hacer, tanto en su faceta de frontman como en la de intérprete íntimo (Escuchar “Am I Wasting My Time?” en ese registro fue de lo mejor de la velada)
El repertorio se centró en el lado más bailable (y accesible) del artista, por lo que su flamante “Come And Get It” tuvo más protagonismo que aquel “Roll With You” que lo situó en el primer plano de la actualidad musical. Si bien cayeron piezas de su primer largo como “The Satisfier” o “(Doin’ The) Boom Boom” (de lo más potente de la noche) personalmente eché en falta dos de sus mejores piezas, “Roll With You” y “She Walks”, que inexplicablemente quedaron fuera del setlist. Un repertorio en el que incluso se permitió un guiño al inmenso Sam Cooke, en forma de versión de “Twistin’ The Night Away”, saliendo airoso del trance, lo que sin duda fue una de las cimas del show. Para cerrar echó mano de su último –e infalible- single “Come And Get It”.
¿Conclusión? El tipo lo tiene. No hace falta entrar en absurdas comparaciones con colosos inigualables del género, sólo dejarse guiar por datos objetivos, a saber: Que tiene tanta voz como madera de entertainer y oficio. Y eso, en una escena como la del Soul y en estos tiempos inciertos, es algo más que digno de celebrarse.

Texto publicado originalmente en rockandollarmy.

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