1998, 90's, Discos, Garage, Música, Pleasure Fuckers, Punk Rock, Rock and Roll

The Pleasure Fuckers – "Fuckdelux"

 Vale, The Pleasure Fuckers no eran, contraviniendo la opinión de ciertos nostálgicos de lo que se cocinaba en Malasaña, la mejor banda de Rock and Roll del mundo. Ni siquiera del país. Tampoco creo que esa fuese la intención de su cabecilla y líder indiscutible, Kike Turmix.

 El grupo era, en cierto modo, un eslabón más que completaba la faceta de Turmix de hombre renacentista del R’n’R inmediato: Un bonito colofón a su labor como pinchadiscos connaiseur (que a veces se permitía el lujo de hacer sesiones solo de Caras B), colaborador en diversos medios, destacado crápula de la noche madrileña (entre sus compañeros de juerga pretéritos se contaban Stiv Bators o los Ramones) capitoste de su propio sello discográfico y, cómo no, mítico promotor al que debemos la difusión del proto punk, el high energy de las antípodas y las manadas de grupos escandinavos por estas tierras.

Por si todo eso fuera poco, para colmo, The Pleasure Fuckers llegaron a ser una verdadera banda de culto con todas las de la ley: Sus trabajos eran distribuidos por una miríada de sellos undergrounds de reconocida solera (Crypt, Sympathy For The Record…) se patearon el ancho mundo repartiendo r’n’r attitude a raudales, hicieron giras con Nashville Pussy (haciendo fechas en fumaderos de crack) y Dead Moon, tocaron en universidades yankees marcándose la vacilada de hacer sets enteros de The Dictators… En fin,podríamos seguir citando vicisitudes, recodos y demás muestras de poder del grupo ad aeternum.

Puede que la fórmula de los Fuckers no fuese el paroxismo de la originalidad, pero era francamente efectiva: Estructuras, shuffles y licks del primitivo early R’n’R hipervitaminadas y haciendo parada en Detroit y Nueva York. El resultado era como una locomotora descarrilando de manera permanente, con Mike Sobieski y Norah Findlay cruzando sus guitarras y los aullidos desquiciados de el gordo rematando la faena.

Ni que decir tiene que “Fuckdelux” no es la obra por la que el grupo será recordado. Ahí tenemos “Supper Time” (con la icónica portada de Mauro Entrialgo) o el vindicado “Ripped To The Tits” para mostrar los vicios y virtudes del combo. Pero qué quereis que os diga, éste maxi ofrece algunas razones para ser reseñado. El homenaje/parodia/vacile del título hacia cierta publicación musical de tirada nacional, el elenco de versiones escogidas que va desde grupos coetáneos a influencias pasando por relecturas inimaginables y los ramalazos surf  del final conforman un bonito fetiche no de obligada pero si disfrutable escucha.

Abren a toda mecha guiñándole a los Suicide Kings (olvidadísimo grupo neoyorquino de los primeros 90’s) con “First Fight”,  un tema que no hubiese desentonado en una obra convencional del combo capitalino, suben revoluciones -más- en “Yeah!” relectura del tema de los aussies Space Juniors. Primer volantazo y cambio de registro para homenajear a Rod Stewart ¿Escogen un tema de los Faces? ¿De sus obras en solitario de los primeros 70’s? No y no. La elección recae en el megahit “Hot Legs” que transmutan en un hipervitaminado y salvaje R’n’R que arrasa con todo.

Toca ajustar cuentas con viejas influencias y ahí es donde entran en juego Rose Tattoo, de los que versionan, ni más ni menos, la atómica “Astra Wally” que precede a la cima absoluta del redondo, ese “Chica Alborotada” de los Locos del Ritmo , a mi juicio, una de las mejores relecturas que jamás haya oído de este número de rock chicano, un verdadero rompepistas. Dejemos en anecdótica la versión de “Nitro” (Dick Dale) con la que echan el cierre al disco.

Como ya dejaba caer, The Pleasure Fuckers no inventaban la pólvora, más bien empleaban toda la que tenían a mano a mayor gloria de este explosivo compendio de sudoroso y ardiente Rock and Roll.

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